¿A qué edad dejamos de creer en la magia?

Este año, como todos desde que tenemos niños, hemos aprovechado el puente de Diciembre para poner el árbol, decorar la casa con detalles navideños y escribir la carta a los Reyes Magos y Papá Noel. Pero este año, por primera vez, he notado que surgían las dudas. ¿A qué edad dejamos de creer en la magia?

Los niños, entre los 2 y los 7 años, se encuentran en la etapa preoperacional, caracterizada por el pensamiento simbólico. Durante el aprendizaje de los valores y las normas necesarios para su desarrollo experimentan sensaciones e inquietudes que no comprenden y a las que le dan un significado fantástico o mágico. Necesitan crear su propio mundo paralelo donde todo es posible y cualquier problema se soluciona. Aparecen los primeros miedos y personajes como los monstruos pero también criaturas mágicas que cumplen sus deseos como Papa Noel o el Ratoncito Pérez. Son personajes justos que hacen que todos los niños tengan su momento especial, no existe la pobreza porque se encargan de que los niños de todo el mundo tengan su regalo.

Hay padres que consideran que fomentar estas creencias es mentir a sus hijos o fomentar el consumismo. Lo importante no es creer en Papá Noel o los Reyes, en los regalos que traen, sino creer en los valores que representan.

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A medida que maduran, esta etapa se va superando de forma natural. A partir de los 7 años el pensamiento preoperacional finaliza y los niños están preparados para enfrentarse al mundo real y diferenciarlo del mundo de la fantasía. Esto no significa que se pierda la ilusión. A veces los niños se resisten y durante un tiempo quieren creer. ¿Qué podemos hacer una vez que el niño madura? Implicarle en el intercambio de regalos y hacerle cómplice del secreto de cara a los más pequeños mantiene la sensación de magia y hace que perdure la ilusión.

En 1897, Virginia, una niña de 8 años, escribió al diario neoyorkino The Sun. El periódico, a través de uno de sus reporteros más veteranos, rápidamente respondió:

“Para nosotros es un placer responder de inmediato la comunicación de más abajo, expresando al mismo tiempo nuestra inmensa satisfacción por el hecho de que su fiel autora se cuente entre los amigos de The Sun:

Querido director:
Tengo ocho años. Algunos de mis amigos dicen que Papa Noel no existe. Papá dice: “Si lo ves en The Sun, existe”. Por favor, dígame la verdad. ¿Existe Papa Noel?
Virginia O’Hanlon.

Virginia, tus amiguitos están equivocados. A ellos les ha afectad el escepticismo de una era escéptica. No creen salvo en lo que ven. Piensan que algo no es posible si sus pequeñas mentes no son capaces de entenderlo. Todas las mentes, Virginia, sean de hombre o niños, son pequeñas. En este gran universo nuestro, el hombre es un mero insecto, una hormiga, en su intelecto, si lo comparamos con el mundo sin fronteras que le rodea, si lo medimos según la inteligencia capaza de aprehender toda la verdad y todo el conocimiento.

Sí, Virginia, existe Papa Noel. Ciertamente él existe igual que existen el amor, la generosidad y la devoción, y sabes que éstos abundan, dando a tu vida las mayores bellezas y alegrías. ¡Ay! ¡Cuán aburrido sería el mundo si no existiese Papa Noel! Sería igual de aburrido como si no existiesen las Virginias. No habría fe infantil, ni, por tanto, poesía, ni romance para hacer tolerable esta existencia. No tendríamos placeres, excepto los de los sentidos y la vista. La luz eterna con la que la infancia llena el mundo se extinguiría.

¡No creer en Papa Noel! ¡Entonces tampoco deberías creer en las hadas! Podrías pedir a tu papá que contratase hombres para vigilar todas las chimeneas la noche de Navidad para atrapar a Papa Noel, pero incluso si no viesen a Papa Noel descender por alguna, ¿qué demostraría eso? Nadie ve a Papa Noel, pero eso no prueba que no exista Papa Noel. Las cosas más reales en el mundo son aquellas que no pueden ver ni niños ni hombres. ¿Has visto alguna vez hadas bailando sobre el césped? Por supuesto que no, pero no hay ninguna prueba de que ellas no estén allí. Nadie es capaz de concebir ni de imaginar todas las maravillas que permanecen ocultas ni las que permanecerán para siempre en el mundo.

Rompes el sonajero de un bebé y ves lo que produce el ruido dentro, pero hay un velo que cubre el mundo oculto que ni el hombre más fuerte, ni incluso la fuerza unida de todos los hombres más fuertes de todos los tiempos, podrían romperlo. Sólo la fe, la poesía, el amor, el romance, pueden descorrer esa cortina y ver y contemplar la belleza sobrenatural que se oculta detrás. ¿Es todo real? Ah, Virginia, en todo este mundo no hay nada real y perdurable. ¡Ningún Papa Noel! ¡A Dios Gracias! Él vive, y vive para siempre. Mil años a partir de ahora, no, diez veces diez mil años a partir de ahora, él continuará alegrando los corazones de la infancia.”

Avatar de Susana Gallego
Madre de Andrés y Celia, de 7 y 4 años, dos niños maravillosos que me hacen reír todos los días. Durante toda mi carrera he ido evolucionando en mi profesión, soy maestra experta en artes plásticas, diseñadora gráfica y community manager pero lo que más me llena y donde me siento más valiosa es en mi papel de madre. Las opiniones y experiencias de otras madres me han ayudado en muchos casos y por eso ahora quiero compartir las mías.

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