Memorias de una buena maternidad

Quiero compartir con vosotr@s este fragmento sacado del Libro Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer:

Al cuidar de mí como madre

en una sociedad obsesionada por la mejor crianza de los hijos,

voy descubriendo la necesidad de engranar

lo que es mejor para mis hijos

con lo que es necesario para ser una madre bien equilibrada;

voy comprendiendo que ese dar incesante

se traduce en una entrega total,

y cuando una se entrega del todo a sí misma,

no es una madre sana ni es su yo sano.

Así pues, estoy aprendiendo a ser primero mujer y luego

madre;

estoy aprendiendo a experimentar mis emociones,

sin quitar a mis hijos la dignidad de sentir también las suyas;

estoy aprendiendo que un hijo sano

va a tener sus propias emociones y características,

que son sólo suyas y muy diferentes de las mías;

estoy comprendiendo la importancia

de la comunicación sincera de los sentimientos,

porque la simulación no engaña a los hijos;

ellos conocen a su madre mejor de lo que se conoce ella misma.

Estoy aprendiendo que nadie supera su pasado si no lo confronta;

si no lo hace, sus hijos van a asimilar exactamente

aquello que ella está tratando de superar;

estoy comprendiendo que las palabras de sabidurías

caen en oídos sordos si mis actos las contradicen;

los hijos tienden más a imitar que a escuchar.

Estoy aprendiendo que en la vida ha de haber 

tanta tristeza y tanto dolor como felicidad y placer,

y que permitirnos sentir todo lo que nos ofrece la vida

es una indicación de plenitud y realización;

estoy aprendiendo que la realización

no se consigue entregándose totalmente,

sino dándose a una misma y dando a los demás.

Estoy aprendiendo que la mejor manera de enseñar a mis hijos

a vivir una vida plena no es sacrificando mi vida,

sino viviendo yo una vida plena;

quiero enseñar a mis hijos que tengo mucho que aprender,

porque estoy comprendiendo que soltarlos

es la mejor manera de retenerlos.

¡que más se puede decir! Creo que estas memorias dicen mucho, y nos recuerda que somos mujeres, mujeres cíclicas, mujeres con una capacidad enorme de entrega, y que no debemos olvidar que nuestro cuerpo y mente están muy conectados.

Me gusta mucho la frase «…ellos conocen a su madre mejor de lo que se conoce ella misma». Porque cuando la leí me acordé cuando mi hija me pregunta ¿que pasa mamá?. Ella está pendiente de mi, de mis gestos corporales, de mi cara, de mis sonrisas y de mis lágrimas

No la puedo engañar, ¡no la quiero engañar!, pero me impresiona una vez más ¡que tenemos personitas muy atentas y con ganas de imitar todo!

Que tengáis un buen día mamis y las invito a no dejar de reflexionar sobre lo que realmente es importante en la maternidad.

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Por Pame

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